
Carta | Nuestros cirujanos ya están en Benín: los pacientes esperan
19 de octubre de 2026¡Es oficial: vuelve la Asociación, "volvemos" todos a Dangbo!
Gijón, 27 de octubre de 2026
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Buenos días, queridos socios, colaboradores y amigos de Dangbo:
Os escribo a la vuelta de nuestra campaña de Cirugía General, que hemos llevado a cabo en Dangbo del 16 al 26 de octubre de este año 2026. Una vez finalizado el trabajo, después de un largo viaje y de un feliz y merecido descanso, quiero compartir con vosotros lo vivido durante estos días.
Como sabéis, esta ha sido la única campaña que se ha realizado este año en el Hospital Auberge de l’Amour Rédempteur, en Dangbo. Imagino que todos estáis al tanto de cuál era la situación antes de nuestra partida: la suspensión de las otras ocho campañas previstas para 2026, la incertidumbre por el retraso en los permisos, la confusión por la falta de información acerca de las nuevas exigencias del Ministerio de Sanidad de Benín y la duda de si nuestra presencia allí podía no ser deseada.
Afortunadamente, los permisos para nuestra campaña llegaron exactamente quince días antes de la fecha prevista para nuestra partida. Tuvimos la suerte de que aún quedaban pasajes disponibles y conseguimos cinco de las últimas ocho plazas libres para volar el día 16 rumbo a Dangbo.
Teníamos la duda y el temor de que esta pudiera ser la última campaña de la asociación
Éramos conscientes de la importancia de esta campaña. Debíamos comprobar sobre el terreno cómo estaba la situación, qué cambios se habían producido, cuáles eran las intenciones y las perspectivas de futuro y cómo podríamos afrontar la actividad de la asociación en los meses siguientes. En el fondo, teníamos la duda y el temor de que esta pudiera ser la última campaña de la asociación, a pesar de que desde la dirección del hospital siempre se nos había manifestado la voluntad de continuar con nuestra cooperación.
Los inicios no fueron buenos. Un retraso en el vuelo de salida hacia Casablanca hizo que no pudiéramos coger el enlace a Cotonou y perdiéramos el vuelo del día 16 a Benín. El siguiente no salía hasta el domingo 18, con lo cual tuvimos que pasar dos días en Casablanca, que aprovechamos para hacer un poco de turismo.
Además, como sabéis, este año Haddad está en Gran Canaria realizando un máster universitario. Había encargado a su amigo Avelino que nos acompañara e hiciera de traductor durante nuestra campaña. A última hora, un compromiso ineludible impidió que Avelino pudiera acompañarnos, por lo que delegó sus funciones en un antiguo compañero de facultad, Stephi, que trabaja como profesor de secundaria en Cotonou y para quien era la primera experiencia con nosotros como traductor. Al final, resultó ser un chico estupendo que realizó su trabajo con extraordinarias dedicación y diligencia.
Nos sorprendió con una noticia esperanzadora: al día siguiente, a las diez de la mañana, nos recibiría el alcalde de Dangbo en el Ayuntamiento
Finalmente, llegamos a Dangbo en la madrugada del lunes 19 de octubre, con lo cual tuvimos que retrasar un día el inicio de la campaña.
Nada más aterrizar, nos estaba esperando sor Opportune junto con el conductor de la ambulancia. Nos sorprendió con una noticia esperanzadora: al día siguiente, a las diez de la mañana, nos recibiría el alcalde de Dangbo en el Ayuntamiento.
No sabíamos muy bien de qué trataría la reunión, pero estábamos dispuestos a hablar de la situación que tanto nos preocupaba y, por lo menos, empezábamos a ver un rayo de luz entre tanta incertidumbre. El alcalde de Dangbo, al parecer, lleva en el cargo unos meses y es una persona con bastante conciencia social, que ya había realizado alguna donación de material para el hospital.
Nos recibió en su despacho y nos invitó a explicar la situación. Habló primero sor Opportune y, después, yo, en nombre de la Asociación, expuse nuestras dudas y nuestra preocupación por el futuro. Se mostró dispuesto a apoyarnos y manifestó su deseo expreso de que siguiéramos con nuestra actividad de cooperación.
Vimos en consulta a 80 pacientes, de los cuales pudimos programar a 40

Para nuestra sorpresa, nos invitó a una recepción que tendría lugar el sábado siguiente en el mismo Ayuntamiento. Aceptamos la invitación sin saber muy bien en qué iba a consistir, ni cuál era su objetivo. Al salir, teníamos la sensación de que algo bueno se estaba gestando, aunque, como tantas veces nos ocurre en Benín, no teníamos muy claro exactamente qué estaba ocurriendo.
Sabíamos que contábamos con el apoyo de la autoridad local, aunque también éramos conscientes de que dicha autoridad no tenía competencias directas en sanidad ni en la autorización de campañas de cooperación.
Nos pusimos a organizar el trabajo. El lunes fue un día intenso en el que vimos en consulta a 80 pacientes, de los cuales pudimos programar a 40 para la cirugía de la semana. En su mayoría, como viene siendo habitual en nuestras campañas, se trataba de hernias inguinales y tumoraciones superficiales de piel y tejidos blandos. Generamos una lista de espera de 29 pacientes, pues ya no había tiempo material para intervenirlos a todos.
Nos dispusimos entonces a iniciar la campaña, que, desde el punto de vista quirúrgico, se desarrolló sin ninguna incidencia, con mucha fluidez y con una extraordinaria colaboración por parte del personal del hospital.
Volvimos a sentir el calor de la buena gente de Dangbo, volvimos a sentirnos como en casa.
Los cambios anunciados en el bloque quirúrgico se limitaron a cuestiones puramente estéticas. Solo pudimos intervenir a los pacientes de uno en uno, pues había sido retirada la segunda mesa quirúrgica. El primer día conocimos también al cirujano beninés, el Dr. Eric Kiki, a quien el hospital había designado siguiendo las indicaciones de la nueva normativa del Ministerio. Según esta normativa, debía coordinar la campaña y responsabilizarse de su buen desarrollo y de la evolución postoperatoria de los pacientes.
Mientras la campaña transcurría con fluidez y absoluta normalidad, yo esperaba que la directora del hospital, sor Opportune, me indicara una fecha para la supuesta reunión con el Ministerio. A pesar de nuestro deseo de continuar y de la voluntad de la propia directora, no teníamos confirmación alguna ni sabíamos cómo íbamos a poder organizar el futuro.
Se mantenía la incertidumbre y no veíamos avances en la gestión de esta situación, cuya resolución era uno de los principales objetivos de nuestro viaje. En algún momento nos sentimos desalentados y pesimistas al no recibir noticias sobre las reuniones que yo había solicitado a sor Opportune que nos gestionara.
Así fue transcurriendo la semana hasta que llegó el sábado. Con una mezcla de resignación y cierta pereza, acudimos nuevamente al Ayuntamiento para asistir a la anunciada recepción, sin saber muy bien a qué íbamos.
Nada más llegar, nos pasaron a una sala de espera y nos fueron llamando uno a uno a los cinco para que nos pusiéramos unos trajes africanos que nos habían confeccionado para la ocasión y que nos regalaron.
Para nuestra sorpresa, apareció en la sala el señor Antoine Bonou, a quien muchos conocéis. Es el empresario propietario de la casa donde solemos alojarnos, una persona que apoya la actividad del hospital y que ha colaborado en su desarrollo. Su influencia, una vez más, fue fundamental en la gestión de la crisis en la que nos habíamos visto inmersos.
Pasamos al salón de recepciones, y cuál fue nuestra sorpresa, cuando fuimos recibidos con un aplauso por los asistentes al acto, presidido por el alcalde de Dangbo y que contaba con la presencia de otros cuatro alcaldes de las comunidades de la región de Ouémé.
El acto, adornado con toda la ceremoniosidad africana, consistió en un homenaje al trabajo de nuestra asociación y de los cooperantes que hemos trabajado durante tantos años en el hospital de Dangbo.
Se ensalzó la labor de todos los especialistas que, a lo largo de estos años, han pasado por allí operando gratuitamente a tantos pacientes y contribuyendo de manera desinteresada a mejorar la salud de la población de Ouémé y sus alrededores.
Se rindió también un sentido y emotivo homenaje a nuestro querido Jorge Parise, quien inició toda esta labor quirúrgica y humanitaria y quien plantó, hace ya trece años, la semilla de lo que hoy son el hospital y nuestra asociación.
Nos hemos sentido siempre queridos entre ellos
En mi intervención como representante de la asociación, agradecí el reconocimiento y señalé la importancia que tiene para nosotros la labor que hacemos. Les expliqué cómo nos hemos sentido siempre queridos entre ellos y cómo, cada vez que vamos, es mucho más lo que recibimos que lo poco que podemos aportar.
No me atreví a reivindicar expresamente la situación vivida y la incertidumbre que nos había acompañado durante tantos meses, porque tenía mis dudas de que aquel fuera el foro y el momento adecuados.
Afortunadamente, el tema salió a relucir en la intervención de sor Opportune, quien expresó su tristeza y preocupación por la situación y por el futuro.
Pero lo que realmente dio valor al acto y me hizo sentir la esperanza de que todo podía tener una solución fue la intervención de Antoine Bonou.
Nos rogó que, por favor, no dejáramos solos a aquellos enfermos que, de no ser por nuestra cooperación, actualmente no tienen acceso a los tratamientos que nosotros podemos proporcionarles

Ante los cuatro alcaldes de las comunidades y todos los allí presentes, expresó su apoyo incondicional a nuestra Asociación y al hospital, reivindicó el trabajo realizado hasta el momento y manifestó su voluntad de que el hospital siguiera desarrollándose y creciendo hasta convertirse en un referente sanitario en toda la región de Ouémé.
Nuevamente, recordó con cariño a «Papa George», como ellos llaman a nuestro querido Jorge, y nos pidió encarecidamente que siguiéramos acudiendo, como habíamos hecho durante estos trece años. Nos rogó que, por favor, no dejáramos solos a aquellos enfermos que, de no ser por nuestra cooperación, actualmente no tienen acceso a los tratamientos que nosotros podemos proporcionarles.
El acto terminó con la entrega de un diploma de reconocimiento a cada uno de nosotros, reconocimiento que hacemos extensivo a todos los cooperantes que han participado en las campañas a lo largo de estos años. Las chicas del equipo recibieron también como regalo la figura de una amazona, símbolo de la tradición guerrera de las mujeres de Benín.
Además, nos entregaron una invitación dirigida al alcalde de «Asturias», que todavía no sé muy bien a quién hacérsela llegar. Finalmente, nos ofrecieron un cóctel de despedida.
Con este acto, quedó claro el apoyo de las autoridades locales y su deseo de que nuestra Asociación siguiera desarrollando su actividad en el hospital.
Pero yo era consciente de que eso no bastaba. El Ministerio de Sanidad y las autorizaciones de las campañas no dependen del deseo de los alcaldes de las comunidades de que nuestra labor continúe. Seguíamos sin tener una confirmación oficial de que todo pudiera seguir adelante.
Pero esa confirmación llegó al día siguiente, domingo, cuando ya parecía que volveríamos a casa sin la certidumbre que habíamos venido buscando.
De nuevo, el artífice fue Antoine Bonou, quien organizó una reunión con el funcionario del Ministerio de Sanidad encargado de las campañas de cooperación sanitaria en todo el país.
La reunión tuvo lugar en Cotonou, en casa del propio Bonou, que se ofreció como anfitrión y nos agasajó con un aperitivo y una comida extraordinaria, preparada con todo el cariño, que compartimos en el salón de su casa con el funcionario y toda su familia.
Antoine ejerció de mediador y mostró, además, su faceta más familiar y cercana, poniendo de manifiesto, una vez más, su gran categoría personal y su compromiso con su sociedad y con su pueblo.
Pero, sin duda, el hecho más importante del viaje y el más trascendente para nuestro futuro, fue la conversación que mantuvimos con el funcionario del Ministerio, Jean Claude Kouchica, médico y responsable de las campañas de cooperación de los equipos extranjeros que viajan a Benín.
Nos pareció un hombre muy coherente, cercano, razonable y sensato. Una persona realista, transparente, sin extravagancias, que nos dejó muy buenas sensaciones por todo lo que nos dijo.
Nos explicó que en Benín se habían producido cambios en la administración y que habían decidido poner un poco de orden y control en todo lo relacionado con la cooperación de equipos extranjeros. Al parecer, se habían producido algunos problemas en el país con campañas realizadas por equipos no cualificados, lo que había ocasionado perjuicios y generado cierta desconfianza en algunos sectores.
Nos aseguró que nadie tenía nada en contra de nuestra labor y que, por el contrario, deseaban que se siguieran realizando campañas de cirugía gratuita que proporcionaran a los pacientes oportunidades que, actualmente, su país y su ministerio no estaban en condiciones de ofrecer.
Señaló que estaban abiertos a la cooperación internacional, pero que necesitaban asegurarse de que los equipos que viajaban a Benín cumplían los requisitos de capacitación profesional necesarios para llevar a cabo el trabajo que pretendían realizar.
Se mostró dispuesto a resolver nuestras dudas. Le manifestamos la necesidad de contar con las autorizaciones correspondientes a las misiones con suficiente antelación, y se comprometió a ello siempre que nosotros enviáramos también la documentación requerida con dos o tres meses de anticipación.
Nos indicó, además, que podíamos operar a dos pacientes simultáneamente en el mismo quirófano, siempre que existiera un elemento físico de separación visual entre ambos espacios.
La conversación transcurrió de manera fluida y amable. También hablamos de tres proyectos de futuro para el hospital: la campaña de oftalmología prevista para 2027, la adquisición de un equipo de cistoscopia para realizar cirugía urológica transuretral y, finalmente, un proyecto de mayor envergadura, la construcción de un nuevo bloque quirúrgico, algo que se percibe cada vez más necesario si el hospital continúa desarrollándose y aumenta su actividad quirúrgica.
Por nuestra parte, les adelanté el calendario de las campañas de 2027, incluida la de oftalmología prevista para noviembre, y les anuncié que la próxima sería la del equipo de la doctora Pilar Pintado, que tendrá lugar en febrero de 2027.
Con la mochila llena de esperanza, volvimos aquella tarde a Dangbo y nos dispusimos a comenzar nuestro viaje de regreso con la satisfacción de creer que, por fin, habíamos conseguido salir de aquel oscuro laberinto en el que llevábamos inmersos casi un año.
Antes de marcharnos, todavía tuvimos ocasión de brindar con unas beninoises mientras asistíamos en el Reference - un bar local - al Clásico de la Liga española de fútbol, seguido con gran entusiasmo por la enorme afición al fútbol español que existe en Benín, como en tantos otros lugares de África.
Espero de corazón que las cosas se desarrollen en los próximos meses como todos deseamos.
Somos conscientes de que en la vida, a veces, se atraviesan situaciones difíciles y las cosas se ponen cuesta arriba. Este último año no ha sido fácil para nuestra asociación, pero volvemos con la ilusión de seguir adelante y con la esperanza de poder continuar haciendo aquello que da sentido a todo nuestro esfuerzo.
Quiero agradeceros sinceramente la preocupación, el trabajo, la confianza y el apoyo de todos los socios, compañeros y amigos que habéis estado presentes durante estos meses, alentándonos y animándonos a no desfallecer.
No sabéis cuánto significa para nosotros sentir que no estamos solos, que detrás de cada campaña y de cada uno de los pacientes que atendemos hay tantas personas que, desde aquí, hacéis posible que podamos seguir trabajando.
Ojalá podamos seguir compartiendo buenas noticias en los próximos meses y, sobre todo, seguir llevando a Dangbo un poco de esperanza, de salud y de cariño.
Un abrazo muy fuerte y gracias de corazón a todos.
Dr. Carlos Álvarez Laso
Presidente y amigo de la Asociación Infancia y Cirugía en Dangbo







